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martes, 19 de febrero de 2019
lunes, 4 de febrero de 2019
lunes, 12 de noviembre de 2018
martes, 9 de octubre de 2018
domingo, 7 de octubre de 2018
sábado, 6 de octubre de 2018
LA ESTRUCTURA DEL ADN (A-T-G-C)
La vida y todo lo que somos se forma con tan sólo 4 letras: A,T,C y G.
Son la base del código genético y determinan características de cada ser
humano.
La historia del ADN comienza en 1869 cuando el químico alemán Friedrich
Miescher extrae una sustancia blanca del núcleo de células humanas y de
los espermatozoides de peces cuya proporción de nitrógeno y fósforo no
se había detectado en ningún otro compuesto constituyente de las
células. Miescher la llamó nucleína
debido a que pensaba que estaba vinculada al núcleo de la célula. La
nucleína tenia un carácter ligeramente ácido y por eso se le comenzó a
llamar ácido nucleico.
Unos pocos años después la química británica Rosalind Franklin lleva a
cabo experimentos de difracción en el ADN con rayos X,
y el patrón de difracción que ella obtiene sugiere que la molécula de
ADN tiene la forma de una hélice o sacacorchos con un diámetro de unos
2 nm y una vuelta completa de la hélice cada 3.4 nm. Conociendo los
resultados de Rosalind, los investigadores James Watson y Francis
Crick de la Universidad de Cambridge proponen un modelo de la
estructura probable del ADN que ahora sabemos era sustancialmente
correcta.
La molécula de ADN no está formada solamente por una larga cadena de
nucleótidos enlazados, en su lugar, presenta dos largas cadenas
geométricamente paralelas una frente a la otra. El "esqueleto" de ambas
cadenas está hecho de azúcares y fosfatos que se repiten, unidos por
enlaces fosfodiéster y esos dos cordones se arrollan alrededor de un
eje común para formar una hélice que podía compararse con una escalera
de caracol cuyas barandas son los cordones azúcar-fosfato.
Para justificar la vía por la que ambos cordones se mantiene juntos
Watson y Crick propusieron que las bases pueden formar entre sí puentes de hidrógeno en
una forma particular que genera "dúos"
específicos de bases. La propuesta establece que la adenina puede
formar dos puentes de hidrógeno con la timina, mientras que la guanina
puede formar tres puentes de hidrógeno con la citocina. De esta forma,
siempre se producirán dúos adenina-timina (A−T) y dúos guanina-citocina
(G−C).
En
resumen la estructura de la molécula de ADN consta de dos cordones
fosfodiéster complementarios los que forman una hélice sobre un eje
común. Esos cordones son antiparalelos con las bases extendidas hacia
el interior de la hélice. Las bases de cada cordón forman
dúos complementarios entre unas y otras y mantienen unidos ambos
cordones. Todo este universo de enlaces fosfodiéster y múltiples
puentes de hidrógeno le proporcionan a la molécula de ADN una gran
estabilidad.
miércoles, 3 de octubre de 2018
Científicos españoles
Quevedo estudió el bachillerato en Bilbao y luego viajó a París, matriculado en el colegio de los Hermanos de la Doctrina Cristiana.
Una oportuna herencia permitió a Quevedo pasar por las aulas de la Escuela Oficial del Cuerpo de Ingenieros de Caminos.
Diseñó un modelo muy perfeccionado de funicular, y posteriormente demostró un pionero conocimiento de lo que habrían de ser las máquinas calculadoras.
Al poco tiempo, inventó un dirigible mucho más versátil que el diseñado por Zeppelin. Lamentablemente, las empresas españolas no hicieron caso a este avance y la patente fue vendida en Francia.

Otra de las geniales aportaciones de Quevedo fue el Telekine o mecanismo de radiodirección a distancia.
fue presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
Dos años después, elaboró un autómata capaz de jugar al ajedrez. Para concretar este sorprendente proyecto, nuestro inventor desarrolló conceptos pioneros en el campo de la cibernética y la computación. Llevó a la imprenta sus Ensayos sobre automática e incluso construyó una máquina calculadora, el aritmómetro electromecánico, que podemos considerar la primera computadora con memoria.
Margarita Salas
Es una de las mayores impulsoras de la investigación en bioquímica y biología molecular de nuestro país.
Salas dedicó su carrera investigadora a la bioquímica, es decir, a
entender las reacciones químicas que se producen dentro de las células, y
dentro de su especialidad logró crear una de las patentes españolas más rentables hasta la fecha:
la ADN polimerasa, una proteína que interviene en cómo las células
replican su ADN, esencial en el posterior desarrollo de la genética, la
ingeniería genética y la biomedicina.
Llevó a cabo su trabajo en una época en la que la investigación científica apenas existía en España, y desde luego no era una puerta acogedoramente abierta para una mujer.
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